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December 31, 2012
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Los ":::::::::::::::::::" son saltos en tiempo y lugar.

*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~

CONSECUENCIAS…

Capítulo 1.

Un pingüino caminaba lentamente por un solitario pasillo de su base, con una mirada que reflejaba total furia por lo que había presenciado… toleraba todo lo que viera, pero esa escena fue suficiente para que su paciencia se fuera de su ser y decidiera cometer un delito que seguramente, cuando pasase todo, se arrepentiría.

El sonido de las cadenas sonaba en el suelo, mientras jalaba con una aleta la pesada carga que sufriría las consecuencias de sus actos… Soltando de golpe la cadena, se acercó a un muro, golpeando con fuerza el tabique… en cuanto recibió el impacto una pequeña compuerta se abrió dejando ver un control de comando compuesto de tres botones: rojo, azul y amarillo. Rápidamente apretó el botón rojo, abriéndose con un ronco sonido una puerta oculta que pareciera años de no ser abierta.

En cuanto el camino estuvo libre, retomo su carga arrastrándola al interior de la habitación, cerrándose inmediatamente de que pasaron ambos seres… Un ligero quejido se escuchó en la habitación, sin que fuese auxiliado ni atendido, simplemente, una ligera sonrisa maquiavélica, apareció en el rostro del pingüino que arrastraba aquel cuerpo.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Era un día normal en la base de los pingüinos en New York, Tux había terminado de enviar por paquetería los últimos informes a Antártida con algo de fastidio, después de tener que aguantar el mal humor de Sirmiq durante toda la semana.

– Qué mosca le pico a ese viejo? – se preguntó mientras caminaba lentamente en el parque, al menos ese paseo le calmaría un poco los nervios ya crispados…

Durante toda una semana el viejo general ha tenido un humor de perros, debido que hace poco tiempo tuvo que ir a la antártica para entrenar a unos reclutas pero esos individuos eran un dolor de muelas, creídos, flojos, eran dolores de cabeza con patas, le crisparon los nervios con cada queja sobre su forma de trabajar, si no fuera porque le pidieron regresar a Nueva York para la realización de unos informes importantes, él personalmente hubiera castigado a ese montón de idiotas de la manera más dura que viniera en mente, y eso que era de los generales "más pacientes".

¿Cómo era posible que un montón de bebes como ellos lograron entrar a la milicia? No cabía duda que los exámenes se habían ablandado de forma alarmante, sin duda alguna les haría del conocimiento a sus compañeros para que hicieran algo al respecto… Además, cómo era posible que le faltasen el respeto de esa manera, toda esa semana no pudo quitarse de la mente todas esas quejas, burlas y discusiones de ese escuadrón de soldados, sin duda morirían en una auténtica batalla en menos de 2 minutos.

Dejo salir un suspiro algo fastidiado por todo lo ocurrido, aquellos soldados habían corrido con mucha suerte, situación que no podía decirse de parte de ellos, puesto que en cuanto llego el viejo general a la sede en New York comenzó a desquitarse con el más joven. Tux había hecho uso de toda su paciencia para evitar entrar en algún conflicto o terminar en una pelea que provocaría más destrozos que beneficios.

El canto de un ave hizo que se detuviera, utilizando su melodiosa voz para relajarse lo suficiente antes de regresar. Se recordó que todo era por su pequeña hija, si ella quería a ese demente y él no la trataba mal en absoluto, entonces no tenía que recriminarle nada a Sirmiq, al final de cuentas se trataban de viejas cuentas entre ellos dos.

Finalmente, observó las paredes del zoológico a lo lejos sin cambiar la velocidad de sus pasos, no le urgía regresar. Después de todo, él no tenía la obligación de soportar el mal humor de su yerno y confrontarlo significaría daños severos por sus peleas, además que molestaría mucho a su pequeña hija si se seguía peleando con su esposo, por más que pensaba no entendía como una niña tan linda como su hija y un viejo como Sirmiq podían estar enamorados, el amor sin duda era un sentimiento completamente impredecible

Se preguntó un segundo si el general ya se había calmado y si no era así, ¿Se estaría desquitando con alguien más? Sabía que por su odio hacia su persona había sido el blanco de ese carácter suyo pero sin el cerca, ¿El estará gritándole a alguien más?

Realmente esperaba que se hubiese calmado su irascible carácter o, por lo menos, se hubiese marchado a la dichosa cueva de "operaciones" que se adjudicó a su llegada a New York y se quedará en ese lugar hasta tranquilizarse... El zoológico se veía bastante tranquilo, los visitantes continuaban entrando y saliendo del lugar con una sonrisa en sus rostros, al menos Sirmiq no armaría lió estando los humanos.

Por unos segundos pensó en la seguridad de Cabo esperando que no fuese a convertirse en blanco del mal humor del viejo… Toleraba que se metiera con él, podía defenderse como siempre lo hacía, pero no le perdonaría que se metiera con alguno de sus muchachos, hijos o parejas, eso sería algo imperdonable.

Entro al zoológico vigilando de no ser visto por ningún humano, decidiendo entrar a la sede por la puerta ubicada en el habitad abandonado del destripador… el camino fue corto y rápido, nadie noto la mancha blanquinegra que transitaba entre los pasillos del zoológico hasta el habitad planeado.

– Je, esto es cada vez más fácil – dijo satisfecho, golpeó una roca para que apareciese la entrada oculta, pero justo cuando iba a entrar al pasaje escuchó un suave llanto proveniente de un rincón del habitad, conocía ese llanto, lo había escuchado algunas veces cuando ella tenía miedo o estaba triste.

Camino hacia donde escuchaba ese suave llanto, conocía perfectamente ese sonido pero no lo había oído desde hace tanto tiempo, ella siempre era muy feliz.... pero hoy....

Encontró a Rachel sentada en una esquina de la cueva llorando, se tapaba los ojos con sus aletas, estas estaban muy empapadas por sus lágrimas, Tux miro esta escena un momento tratando de pensar que era lo que le había pasado a su hija, se le acercó un poco y le acarició su cabeza para llamar su atención

-Rachel... ¿Qué sucede?- Se escuchaba la clara preocupación en su voz. La pequeña alzó inmediatamente el rostro cuando escucho la voz de Tux, en cuanto se cercioro que era él, se apresuró a limpiar sus lágrimas con su aleta derecha, para que no la viese llorar, aunque ya era tarde para eso.

– ¿Qué sucedió Rachel? – preguntó un poco más preocupado al ver como su niña trataba de ocultar su tristeza.

– Hola… no es nada… – dijo tratando de darle una sonrisa de alegría, sin lograr su cometido. Tux podía ver la tristeza en sus ojos, pero había algo más… un sentimiento de miedo que lentamente se borraba al verlo fijamente.

Un mar de dudas inundó la mente del joven general al ver en ese estado a su hija, ¿Que había ocurrido? ¿Por qué ella estaba llorando de esa manera? Le ofreció su aleta para ayudarla a levantarse, ella lo acepto y se puso de pie, hubo unos momentos de silencio en los cuales Rachel seguía secándose las lágrimas de sus ojos, se esforzaba para que dejaran de salir esas lagrimas pero le era imposible

-Hija.... ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?- Pregunto Tux preocupado por su joven hija

-Nada mama.... en serio estoy bien- trato nuevamente de poner una sonrisa pero nuevamente fue un fracaso rotundo, ella sabía que su mama noto sus lágrimas pero no quería preocuparlo, además eran problemas muy personales que sólo harían molestarse a Tux con su pareja.

El General mantenía su vista fijada en la de su hija, esperando a que se calmara y le dijera que había ocurrido, sin escuchar ninguna palabra… Las lágrimas no paraban de salir, aunque lo hacía más lento que antes, al parecer se estaba calmando un poco… Suspiró al darse cuenta que era algo grave, así que realizo la única acción que conocía para calmar a su hija.

Se acercó a ella y la estrecho entre sus aletas suavemente, transmitiendo todo su amor hacía su pequeña, que instintivamente se aferró a su cuerpo sin poder abarcarlo todo. Sin esperar, al verse en los brazos de su madre, inició nuevamente el llanto, al recordar la tristeza que la obligo a dirigirse a ese habitad para desahogarse de lo ocurrido.

– ¿Qué paso Rachel? – preguntó en un susurro, mientras su hija se aferraba con mayor fuerza de él.

– Sir… – fue todo lo que atinó a decir, por ese momento.

Tux abrió grandemente los ojos al escuchar a su hija.... ¿Sirmiq?.... acaso el.... ¡¿Causo esto?!

La abraso un poco más fuerte tratando de no enojarse al frente de su hija.... sabía que ese maldito viejo estaba furioso pero no se imaginó que ese anciano se osaría en provocar las lágrimas de su pequeña y querida hija, pronto sintió como la ira inundaba su corazón

-Él..... ¿Qué hizo?-

– Nada… – respondió la pequeña pingüino ocultándose entre las plumas de su pecho… Tux comenzó a pasar su aleta en la espalda de la niña, con la finalidad de calmarla, la furia se arremolinaba en su interior con la sola idea de que ese viejo la hubiese lastimado… desde que ella se fue con él, mantenía en mente la promesa que le hizo a Sirmiq:

"– ella no conoce el sufrimiento, más te vale no mostrárselo… si la haces llorar, juro que te arrancare el corazón y me lo comeré durante el desayuno… sin importarme las consecuencias que pueda traerme ese acto –"

Abrazó con un poco más de fuerza a su hija, esperando calmar con eso las lágrimas de la pequeña… Las peores ideas cruzaban en su mente, conocía demasiado bien a ese viejo, para su desgracia o fortuna, ese suceso le había enseñado cuan peligroso podía resultar si se le hacía enfadar… Un escalofrío recorrió su espalda al recordar ese detalle, con el humor que se cargaba el pingüino más viejo pudo hacer cualquier cosa sobre su pequeña… cualquier cosa…

– Sabes que, sin importar que sea… puedes decirme – dijo meciendo un poco a su hija en sus brazos… Deseando con todo su corazón que ella le dijera que había ocurrido…

Rachel no sabía que decirle a su mama, era obvio que algo le había ocurrido con Sirmiq pero si le decía la verdad a Tux las probabilidades que ocurriera una terrible pelea entre él y su esposo eran muy altas, no quería que ellos volvieran a pelear....

Aun le dolía su mejilla… Antes de que su madre apareciera, Rachel fue a ver si Sirmiq ya estaba tranquilo, ella había notado el mal humor que había tenido últimamente su esposo y quería ver si lograba calmarlo pero..... Lo que paso.... no se imaginó que ÉL haría algo así, le grito verdaderamente fuerte, al igual..... Que ese golpe....

– Mamá... – habló la pequeña sin soltarse de su abrazo, no quería verlos pelear como lo habían estado haciendo durante toda la semana… no deseaba eso… Además, Sirmiq estaba muy alterado y furioso, tal vez no debió insistir en ayudarle… aunque la reacción de él le asusto mucho…

– Rachel… – Tux colocó su aleta sobre su cabeza, antes de darle un beso… bastaba con el silencio de la pequeña para saber que algo malo había ocurrido, nadie en su sano juicio hablaría como si nada sobre eso, si Rachel no le daba respuestas, tendría que sonsacarlas al verdadero culpable.

– No pasa nada… de verdad – aseguró levantando su rostro y dirigiendo su mirada vidriosa a su madre, quien notó esa coloración rojiza en su mejilla, producto de un fuerte golpe... eso era todo lo que deseaba saber, su sangre hirvió, mientras trataba de contenerse y no asustar aún más a su hija.

Decidió seguir abrasando a su hija tratando de consolarla, ese golpe en su cara le dice todo lo que necesitaba saber… ese maldito… ¡¡Ese desgraciado había golpeado a su pequeña hija!!

Sintió como la sangre le hervía y como la ira gobernaba su corazón, su mirada demostraba un enorme sentimiento de ira pero al mantener abrasada a su hija ella no lo noto.... Rachel no merecía sufrir de ningún modo.... recordó claramente esa promesa...... ese anciano asqueroso había cruzado la línea, meterse con él era una cosa pero con su princesa...... lo pagaría muy caro.

– Lo sé… – dijo Tux con voz calmada, tratando de sonreír a su hija de la forma más tranquila y dulce que pudo – si tú lo dices, sé que no pasó nada – respondió pasando su pico por la mejilla herida de su hija, con mucho cuidado de no lastimarla mucho más de lo que estaba.

– Tengo que… revisar algunos… documentos que olvide enviar… – habló sin separarse del rostro de hija, quien se encogía por el ligero dolor que sintió con la caricia, pero tratando de ocultarlo de la mejor forma posible – ¿quieres entrar? – preguntó, observando el movimiento negativo de su hija… estaba muy asustado y no era para menos.

– No, quiero quedarme un rato más… en este lugar… tal vez más tarde – respondió dirigiendo su vista a otro lugar, tenía miedo de regresar y ver a Sirmiq, sabía bien que fue en un arrebato de molestia, pero no quería que le volviera a pegar, no quería darle un motivo.

– Bien – respondió Tux – nos vemos más tarde – aseguró pasando sus dos aletas por el rostro de su hija y regalándole una mirada para darle confianza de que todo estaría bien – cuando decidas bajar, tomaremos una taza de chocolate espumoso, tal y como te gusta ¿de acuerdo? – preguntó, observando aquel movimiento suave de la cabeza de su hija, mostrando su acuerdo.

Tux le sonrió, alejándose un poco de ella, decidido que en cuanto llegara a la base, buscaría a ese maldito y le daría una buena lección, una que jamás olvidaría y que le haría pensar mejor las cosas, antes de volver hacer sufrir a su pequeñita.

En otra parte de la base se encontraba un viejo general sentado en su escritorio pensativo y molesto, lo de esos soldados ya había sido malo pero ¿Golpear a su esposa? dio un suspiro pesado, esa ira de su interior ahora no solo era por esos idiotas que se atrevían a llamarse soldados, sino también por la acción tan terrible que había realizado a Rachel, quien seguramente está llorando. Recargo su cabeza entre sus aletas, le dolía mucho la cabeza, toda esa ira que había tenido y todo en lo que a estando pensando comenzaba a darle jaqueca pero muy pronto esas jaquecas serian el menor de sus molestias

Emitió un sonoro gruñido pasando sus aletas por su rostro y echando hacía atrás su cabeza, sabía era podía llegar a ser un sujeto despiadado, pero jamás se había sentido tan mal por golpe propinado… cómo había podido golpear al único que ser que le amaba con todos sus defectos y que él amaba con todo su corazón.

¿Acaso el coraje y la frustración habían superado todo el amor que sentía por ella? No lo creía, pero así parecía… ella sólo deseaba aligerarle su carga de trabajo y mejorar su humor, no molestarlo como él considero dentro de su enojo… Lo mejor, era disculparse con ella y ver cómo mejorar las cosas.

Por su parte, Tux avanzaba por el pasillo hasta que logro salir de él, ubicándose en su oficina… suspiró pesadamente, borrando esa sonrisa hipócrita y "tranquilizadora" que le había dado a su hija y componiendo una expresión de total furia y enojo… tenía que pensar bien las cosas, no podía provocarle un daño visible a Sirmiq de forma que, en vez de arreglar las cosas lo empeorara todo al asustar mucho más a Rachel y eliminar ese vínculo de confianza que tenían.

Debía pensar en algo que no se notase, pero que le dejara bien grabado en la mente de ese viejo, lo que podía ocurrir si volvía a tocar de esa forma a su niña adorada.

Tux camino por toda su oficina pensando en lo que debía hacer, no podía dejar una herida visible a los ojos de Rachel para que no se asustase o enojase pero también tenía que ser una herida que le hiciese recordar a ese anciano lo que pasaba si le hacía algo así a su hija pero cada ida que tenia o era demasiado suave o demasiado brusca, debía de a ver una forma de lograr hacer pagar a ese maldito....

Entonces.... fue cuando se le ocurrió.... una idea que jamás se le hubiera ocurrido en el pasado pero que era perfecta para su objetivo, pensar en tocarlo era desagradable pero la idea de castigarlo y vengarse por lo ocurrido hace tanos años le hizo dar una sonrisa maligna

Estaba decidido, Sirmiq recibiría el castigo adecuado y entendería por las malas la importancia de cumplir con las condiciones que él le había dado cuando le entrego a su pequeña. Además, entendería un poco el dolor que sufrió cuando le llevo a esa habitación fría y sombría para torturarlo y finalmente violarlo como cualquier cosa.

Cerró sus ojos para calmarse, manteniendo en su mente la imagen de Rachel llorando y emitiendo un gruñido de molestia. Dirigió su rostro al reloj, comprobando que era tarde, dentro de poco comenzaría la puesta del sol y sería el momento ideal.

Caminó a su sillón y se sentó en él, pensando todo lo que debía hacer, las excusas que debía dar para justificar su ausencia y la de Sirmiq y la trampa que le tendría al viejo... Su sonrisa se hizo más grande al recordar aquella habitación abandonada desde hace mucho, que serviría para sus fines, allí habría todo lo necesario.

Ahora sólo faltaba tener al viejo entre sus aletas... Ese sujeto confiaba en él, no tendría problemas con atraparlo, bastaba con acercarse un poco y estar a solas.
Capitulo 2: [link]
Consecuencias 2
CONSECUENCIAS…

CAPITULO 2.

Había comprobado varias veces la hora, no solo en el reloj que colgaba en la pared, sino también el que guardaba entre sus plumas, sin poder evitar comenzar a preocuparse por Rachel. No la había visto desde la mañana que recibió el golpe, producto de un momento de estupidez de su parte.

Había pasado toda la tarde auto recriminándose su actuar indebido y bárbaro... Ese sentimiento de culpa no lo dejaba en paz y el pensar que Rachel se encontrara llorando en algún lado de la base lo hacía sentir peor. EL viejo general pensó en ir a buscarla para disculparse por su comportamiento y rudeza, se levantó de la silla y c


Bueno, se va este año y entra uno nuevo y como siempre, traigo un nuevo proyecto... pero ey!!! tranquilos, este ya esta terminado, por qué?

Pues, bueno, lo hice al lado de mi amiga :iconreina-liuba:, así que ya esta acabado, por lo que publicare el presente fic semanalmente (tal vez en menos tiempo), siendo 9 capitulos por la amplitud de escritura que realizamos jejejeje.

Espero que sea de su agrado.

:iconfoxdivider1::iconfoxdivider2::iconfoxdivider2::iconfoxdivider2::iconfoxdivider2::iconfoxdivider3:

Este es un fic realizado al lado de reina-liuba. Se trata de una secuela del fic titulado “Through the eyes of pain”. Contendra escenas de violencia y de sexo explicitas, así como el uso de malas palabras. Mencionándose una relación del tipo yaoi entre dos aves (relación entre hombres).

En pocas palabras se trata de un Rape. Por ahora no pondre la advertencia, puesto que existe ausencia de los elementos mencionados arriba.

Disfruten el capítulo. Se aceptan todo tipo de comentario, menos los ofensivos.
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:iconnana-san955:
nana-san955 Nov 20, 2013  Hobbyist General Artist
yay!!!!!!!!!!!!!!Luego de mi tortura existencial *W* viene el efecto domino wiiiiiii e.e esa ave recibira lo que se merece hahahhahaha !!!

xD y yo mañana tengo examen y ando leyendo esto ... :U es mas entretenido que mi examen de calculo 
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:iconleyva1130:
mwhahahahahahahahahahahahahahaha, el bendito karma hace acto de presencia en este fic ¬w¬*
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:iconnana-san955:
nana-san955 Nov 25, 2013  Hobbyist General Artist
El Karma mola mucho 
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:iconleyva1130:
mwhaahahahahaha y que lo digas ¬w¬*
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:iconnana-san955:
nana-san955 Nov 25, 2013  Hobbyist General Artist
e.e debe sufrir y muchoooooo !!!!
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:iconleyva1130:

mwahahahahahaha

que así sea ¬w¬*

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:iconnana-san955:
nana-san955 Nov 29, 2013  Hobbyist General Artist
hahahahahahh xD 
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:iconfabianx100:
la mejor venganza
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:iconleyva1130:
mwahahahaahahaha
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:iconfabianx100:
sabes acabo de ver el fic donde tux es atacado por sirmiq para que se disculpe y esta es la venganza muahahha
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